lunes, 7 de octubre de 2024

  Los Principios de Acción Válida


Capítulo XIII del libro "El Mensaje de Silo"



1° El principio de adaptación



«Ir contra la evolución de las cosas, es ir contra uno mismo».

Este Principio destaca que cuando por anticipado se sabe el desenlace de un acontecimiento, la actitud correcta es la de aceptarlo con la mayor profundidad posible, tratando de sacar ventaja aun de lo desfavorable. Estamos explicando que las cosas a las que no debemos oponernos son aquellas que tienen un carácter inevitable. Si el ser humano, por ejemplo, hubiera creído que las enfermedades eran inevitables, la ciencia médica jamás hubiera avanzado. Gracias a la necesidad de resolver problemas y a la posibilidad de hacerlo, la humanidad progresa. Si una persona queda sola en el desierto, ¿es inevitable que muera? Esa persona hará el esfuerzo de encontrar salidas a su situación y, en efecto, encontrará un oasis o bien la encontrarán a ella con más facilidad si utilizó todos los recursos posibles para hacerse ver a la distancia. Así es que este Principio se asienta en la situación de lo inevitable, para ser aplicado correctamente.


2° El Principio de acción y reacción



«Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario».

Este Principio destaca que las personas y las cosas tienen determinados comportamientos y que resisten o facilitan nuestros proyectos si actuamos adecuadamente. Cuando movidos por impulsos irracionales, presionamos algo contra su propio comportamiento, observaremos que podrá ceder ante nuestras exigencias, pero la consecuencia a corto o largo plazo será que volverán efectos distintos a los que queríamos lograr.

El ser humano es forjador de acontecimientos, da dirección a las cosas, tiende a planificar y cumplir proyectos. En suma, se dirige hacia fines. Pero la pregunta es: ¿Cómo va hacia sus fines? ¿Cómo hace entender a otra persona la solución de un problema presente: la violenta o la persuade? Si la violenta, ahora o después habrá reacción. Si la persuade, ahora o después se sumarán las fuerzas.

Muchos piensan que «el fin justifica los medios» y obran forzando todo a su alrededor, logrando a menudo resultados exitosos. En ese caso, la dificultad viene después. El fin se ha logrado, pero no se lo puede mantener por mucho tiempo. El Principio que estamos comentando se refiere a dos situaciones distintas. En una, se obtiene el fin buscado, pero las consecuencias son opuestas a lo esperado. En otra, por forzamiento de situaciones, se obtiene un «rebote» desfavorable.


3° El Principio de la acción oportuna



«No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que aquella se debilite, entonces, avanza con resolución».

Este Principio no recomienda retroceder ante los pequeños inconvenientes, o los problemas con que tropezamos diariamente. Únicamente se retrocede, según explica el Principio, ante fuerzas irresistibles, tales que indudablemente nos sobrepasan al enfrentarlas. Retroceder ante las pequeñas dificultades debilita a la gente, la hace pusilánime y temerosa. No retroceder ante grandes fuerzas, hace a la gente proclive a todo tipo de fracasos y accidentes.

El problema aparece cuando no se sabe anticipadamente quién tiene más fuerza, si uno o la dificultad. Eso habrá de comprobarse tomando pequeñas «muestras», haciendo pequeñas confrontaciones que no comprometan totalmente la situación y que dejen espacio libre para cambiar de postura si ésta fuera insostenible. Antiguamente se hablaba de «prudencia», ésa era una idea muy próxima a la que estamos explicando. Pero hay otro punto: ¿cuándo avanzar? ¿En qué momento el inconveniente se ha reducido en fuerza, o bien, en qué momento hemos ganado nosotros en fuerza? Vale la misma idea de tomar «muestras» cada tanto haciendo pequeños intentos, no definitivos.

Cuando la fuerza está a nuestro favor y el inconveniente se ha debilitado, el avance debe ser total. Guardar reservas en tal situación es comprometer el triunfo porque no se va adelante con toda la energía disponible.


4° El Principio de proporción



«Las cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente».

Esto quiere decir que, si impulsados por un objetivo desacomodamos toda nuestra vida, el logro del resultado buscado se verá sometido a numerosos accidentes y aun, si efectivamente se consigue, tendrá amargas consecuencias.

Si para obtener dinero o prestigio desacomodamos nuestra salud, sacrificamos nuestra gente querida, nos despreocupamos de otros valores, etc., es posible que surjan tales accidentes, que no logremos el resultado buscado. En otros casos, puede ser que lo obtengamos pero ya no habrá salud para disfrutarlo, ni seres queridos con quienes compartir, ni otros valores que nos den sentido.

«Las cosas están bien cuando marchan en conjunto», y esto es así porque nuestra vida es un conjunto que requiere equilibrio y desarrollo adecuado, no parcial.

Si bien hay cosas más importantes que otras, cada persona debería tener una verdadera escala de valores para que lo primario, lo secundario, lo terciario, pudieran cumplirse proporcionalmente. Con la fuerza que debe aplicarse a cada cosa de acuerdo con la importancia fijada, todas marcharían en verdadero conjunto.


5° El Principio de conformidad



«Si para ti están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las contradicciones».

Este Principio destaca en forma figurada la oposición de las situaciones. Sin embargo, tal oposición podrá ser conciliada si se modifica el punto de vista con respecto al problema.

El excesivo calor del verano hace pensar compensatoriamente en el frío del invierno y a la inversa. Toda situación difícil hace evocar o imaginar a su antagónica, pero una vez en ella, vuelve la disconformidad. Entonces, la compensación nos lleva a su punto opuesto. Allí donde aparezca el sufrimiento, la compensación se pondrá en marcha, pero no por ello el sufrimiento mismo será vencido. Es muy distinto el punto de vista y el comportamiento frente a las dificultades, por parte de quien está orientado por un sentido de vida definido.

Si alguien cree que su vida tiene un sentido y que todo lo que le sucede sirve a su aprendizaje y perfeccionamiento en esa dirección, los problemas que le aparezcan no tenderán a ser eludidos compensatoriamente, sino que los asumirá descubriendo también en ellos alguna utilidad. El frío del invierno será aprovechable y también el calor del verano y cuando cada uno se presente, esa persona dirá: «¿En qué se oponen las estaciones, si ambas me sirven?»


6° El Principio del placer



«Si persigues el placer te encadenas al sufrimiento. Pero, en tanto no perjudiques tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente».

Este Principio puede resultar chocante en una primera lectura, porque se piensa que se está diciendo: «Goza aunque perjudiques a otros, ya que el único freno es tu salud personal». Pues bien, eso no se está diciendo. En realidad se explica que es absurdo el deterioro de la salud por el ejercicio de placeres exagerados o directamente nocivos. Pero además, se destaca que la negación prejuiciosa del placer produce sufrimiento; o que el ejercicio del placer con problemas de conciencia, también es perjudicial. En fin, la idea principal es aquella de no perseguir el placer, sino de ejercitarlo sencillamente cuando se presenta, ya que buscar cuando no está presente el objeto placentero o negarlo cuando aparece, siempre son hechos acompañados de sufrimiento.

A este principio (como a todos los otros), no hay que sacarlo del conjunto o interpretarlo de manera que se oponga a otros. De este modo, hay otro Principio que dice: «Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas». Por consiguiente, el sentido cambia cuando se ejercita el conjunto, no un Principio aislado.


7° El Principio de la acción inmediata



«Si persigues un fin te encadenas. Si todo lo que haces lo realizas como si fuera un fin en sí mismo, te liberas”.

Enseña a obtener beneficio de toda situación intermedia que nos lleva al logro de un objetivo. No dice que no deban existir fines, ya que la planificación de cualquier actividad se realiza en base a fines. Se está explicando que dado un fin cualquiera, todos los pasos que llevan a él deben considerarse del modo más positivo posible. De otro modo, cualquier actividad anterior al logro del fin produce sufrimiento y, por lo tanto, si es que el fin se logra, pierde sentido por el costo vital que representa el sufrimiento invertido en los pasos.


8° El Principio de la acción comprendida



«Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz, no cuando quieras resolverlos.»

Invita a evitar la improvisación movida por impulsos irracionales. No dice que no haya que hacer algo, dado un problema, sino que simultáneamente al hacer, debe comprenderse. Casi todas las personas, frente a un conflicto y movidas por su ansiedad, se lanzan a solucionarlo sin comprenderlo en su raíz. De esa manera, se complica aún más el problema y éste motiva a otro, en una cadena inagotable.


9° El Principio de libertad

«Cuando perjudicas a los demás, quedas encadenado. Pero, si no perjudicas a otros, puedes hacer cuanto quieras con libertad».

De comienzo explica que crear problemas a los demás tiene por consecuencia que los otros se lo creen a uno. Además, dice que no hay motivo para dejar de hacer lo que se quiere si nadie se perjudica con tal acción.


10° El Principio de solidaridad

«Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas».

Este Principio es de grandes consecuencias porque lleva a una apertura, a una comunicación positiva con los otros seres humanos. Sabemos que el encerramiento en uno mismo genera problemas más o menos graves. El llamado «egoísmo» puede reducirse precisamente a un problema de encerramiento y falta de comunicación. El Principio otorga importancia al hecho de ir positivamente hacia los otros y complementa al Principio anterior que recomienda: «No perjudiques a otros», pero la diferencia entre ambos, es grande.


11° El Principio de negación de los opuestos



«No importa en qué bando te hayan puesto los acontecimientos; lo que importa es que comprendas que tú no has elegido ningún bando».

Aquí no se explica que haya que abandonar todo bando. Aquí se sugiere considerar la posición en que uno se encuentra, como resultado de factores ajenos a la propia elección; factores educacionales, de ambiente, etc. Tal actitud hace retroceder el fanatismo, al tiempo que permite comprender los bandos y las posiciones que asumen otras personas.

Evidentemente, esta forma de considerar el problema de los bandos contribuye a la libertad de la mente y tiende un puente fraterno, hacia las demás personas aun cuando éstas no coincidan con mis ideas, o aparentemente se opongan a mis ideas.

Este Principio, al tiempo que reconoce la falta de libertad en las situaciones que uno no ha construido, afirma la libertad de negar las oposiciones si son parte de las mismas situaciones.


12° El Principio de acumulación de las acciones.



«Los actos contradictorios o unitivos se acumulan en ti. Si repites tus actos de unidad interna, ya nada podrá detenerte».

Aquí se quiere decir que todo acto que se realiza queda grabado en la memoria y desde allí influye en las otras vías. Por tanto, la repetición de actos que dan unidad interna o que generan contradicción, van formando una conducta que condiciona a las acciones posteriores en alguno de los dos sentidos. Repetir los actos de unidad interna significa ejercitar los Principios en la vida diaria. También se da a entender que no se trata de la repetición de un acto (o de un Principio aislado), sino de un conjunto de actos de unidad interna.

Sin duda que al ejercitar todos los Principios nos encontramos con una disciplina integral, capaz de ir transformando nuestra condición sufriente en una nueva forma de vida de creciente unidad interna y, por tanto, de creciente felicidad.

A veces, sumando actos contradictorios se construye la vida de una persona o de un conjunto humano. También sucede que pueden aparecer muchos resultados exitosos durante un tiempo, pero antes o después se producirá la catástrofe porque la base de toda esa vida es falsa.

Mucha gente ve solamente las anécdotas exitosas, pero no alcanza a comprender el proceso de esa vida y, sobre todo, su absurdo final.

                             



jueves, 3 de noviembre de 2022

Reuniones Semanales

En breve estableceremos unas reuniones semanales por Zoom para compartir e intercambiar acerca del Mensaje de Silo  

Si quieres asistir manda tu correo a          tomasarandacastro@gmail.com

jueves, 18 de abril de 2013

Aporte sobre la atención




 
En una época de fuerte hipnosis como esta, la atención es un arma formidable para 

contrarrestar la influencia del sistema, para descubrir sus puntos débiles y elaborar los 
puntos de vista y los planteos que pueden esclarecer a la gente para oponérsele al sistema.

Nuestra gente tiene que hacer un esfuercito en esa dirección. Es un gran poder el 
conocimiento de uno mismo. Aumenta la reversibilidad, disminuye la hipnosis, permite decidir. 


Yo lo escucho al pelafustán liberal, yo veo sus proclamas televisivas disfrazadas de ideología y estoy atento. Yo se que estoy
atendiendo; y el problema con la atención dirigida, el problema para ellos, es que no pierdo mi referencia, no soy chupado por las solicitudes sensoriales que se me presentan. 

Conocemos un tipo de atención que es la atención cotidiana. La atención que va en la dirección de los estímulos. Se produce un estímulo, yo atiendo. Hago sonar un gong y el perro va a la comida.

Voy hacia las cosas según se solicite mi atención por algún estímulo sensorial.
Conocemos otro tipo de atención. Hay muchos estímulos y voy a aquellos estímulos, de 
todos los que hay, que coinciden con mis intereses.
El primer caso es el caso de una atención simplemente solicitada por estímulos, y es una 
respuesta maquinal. Hago ruido y la gente va.
El segundo caso, donde el sujeto tiene sus intereses y todo eso, parece que fuera una 
atención algo más consciente. Pero es una atención igualmente mecánica. Que no venga del 
estímulo y salga de uno hacia el estímulo, está llevada esa atención, de todas maneras, por 
esas aspiraciones, esas conductas que ni siquiera han sido revisadas. Ni sabe por qué, el 
sujeto, tiene tales intereses. Y por qué va, porque así está armado, así está condicionado a 
responder al estímulo. Muy interesante. 
No se si se fijan que la fuente es diferente, de orientación de la atención. La primera es una 
atención animal, solicitada por estímulos externos, y la segunda es una atención que 
verdaderamente es humana, que es ir hacia el otro. Intereses. Pero observen que tanto en 
un caso como en el otro, no se está movido por un genuino control, por un saber lo que se 
está haciendo, en ninguno de los dos casos. Hay diferencia entre una y otra, pero está claro 
que no se sabe que se está haciendo en una y en otra. 
Conocemos estas formas de atención. Conocemos lo que es una atención dividida, por 
ejemplo. Conocemos lo que es estar, al mismo tiempo atendiendo a dos estímulos. Esa 
atención en realidad no es muy frecuente. Salvo en algunos oficios, en algunas ocupaciones, 
o en ejercicios. Hay una cierta capacidad para atender a dos cosas simultáneamente. A 
veces el oficio exige eso.
Se dirá: "Bueno, luego eso se mecaniza y vemos a un tipo que maneja un bus, toma la 
plata, corta el boleto, da vuelto, hace los cambios, putea con el de atrás. Eso se mecaniza. 
Pero hay oficios en que esa práctica, esa atención está dividida. Por experiencias, por 
prácticas, por ejercicios, conocemos ese trabajo de atención. 
Hay otro tipo de atención que es la atención dirigida. 
Nosotros podemos hacer muchas prácticas o experiencias y lo único que vamos a lograr con 
esas prácticas es comprender que la atención es muy elástica, que admite distintas formas, 
y vamos a poder testear la propia atención. Pero no podemos plantear esas prácticas más 
allá de lo que justamente es: una práctica o una comprobación. 
No podemos hacer eso (ir más allá con la práctica), porque si pretendemos que el ejercicio 
de una forma de atención, a fuerza de práctica y de sostenimiento, logre resultados de 
transformación, lo que va a producir es una fatiga. Y vamos a ponerle empeño el día 1, el 
día 2, el día 3, menos el día 4, menos el día 5 y "sayonara". 

Lo que nos exige mucho esfuerzo y no podemos ubicarlo en franja para ya trabajarlo sin mucho esfuerzo, es tan poco tiempo, y por consiguiente no obtenemos beneficios proporcionales al esfuerzo invertido, son cosas que no se pueden sostener. 

Estos testeos son de interés porque nos permiten comprender los secretos de la atención. 

Una de las cosas que nos permite comprender lo de la atención dirigida, es que juega con 
mayor fluidez la reversibilidad. En la medida en que estamos
conversando y estamos 
atentos a lo que estamos diciendo, no perdemos nuestro centro de gravedad. Nos damos 
cuenta que es bastante difícil que nos traguemos el anzuelo. Porque se nos podrá decir ésto 
o lo otro, pero nuestra mirada está clara. 
No somos tan susceptibles ni vulnerables a la presión de grupo o situaciones, ni a la 
presentación de imágenes de cartón. Porque tenemos nuestro centro en nosotros mismos.
En su momento se habló que una de las características de la hipnosis era la pérdida de 
referencias del sujeto y la capacidad de cotejo. Esa pérdida de la capacidad de cotejo hacía 
que el objeto estímulo se convirtiera en algo central, no se pudiera comparar con nada, y al 
no haber comparación se caía en ese campo de influencias. Eso sucedía también en los 
sueños. 
Y sucede no sólo en hipnosis. Sucede en la vida cotidiana. La sugestión de la imagen es 
muy fuerte, la sugestión del momento en que uno vive, del medio social, la sugestión de la 
prensa, de la TV, actúan muy fuertemente. No hay con que cotejar, en todos lados se 
encuentra lo mismo, hay determinados valores establecidos, todo eso es aceptado, todo eso 
no es pensado, eso es lo que pasa, eso es lo que ocurre, estás sometido a ese gran campo 
de influencias y tu atención, termina finalmente yendo en esa dirección. Y ahí estamos 
atrapados en esa hipnosis del sistema, cosas así hemos conversado en su momento. 
La capacidad de reversibilidad y de autocrítica disminuye considerablemente en las 
poblaciones. Si hay poca capacidad de crítica es porque no se pueden comparar cosas; por 
eso no se puede hacer. Y si hay poca capacidad de autocrítica es porque no se pueden 
comparar cosas dentro de uno mismo. 
Quien no se conoce a sí mismo no puede comparar cosas en sí, directamente está inhabilitado para la autocrítica. No se conoce, no puede hacer autocrítica. 
Si acaso cree que está autocriticando. A veces hay ciudadanos que dicen: "Yo confieso que 
tengo que hacer autocrítica. Yo soy un hijo de puta", cuando dicen esas cosas, en realidad 
no están haciendo cotejo entre cosas que le pasan. Están utilizando la mirada del otro para 
largarla sobre ellos mismos. La autocrítica de ellos no tiene ningún valor. Es como los 
criticarían otros, ellos están diciendo eso que dicen los otros de sí, como elaboración propia. 
Si no hay autocrítica y no hay crítica, no hay reversibilidad. Es decir, no se tiene la aptitud 
para salir de ese campo de influencias externas provenientes del sistema.
No tienen autocrítica porque no tienen conocimiento. (...) 
Se pone en juego la ubicación de uno en estos fenómenos.
Esa forma de atención dirigida, si nosotros la presentamos en términos de práctica y de 
cómo generarla, va a terminar en un forzamiento, no nos va a dar tiempo a que tengamos 
resultados y se nos va a joder la cosa. 
Si nosotros recordáramos algunos momentos interesantes en que paseando nuestra 
atención hicimos cosas sin perder conciencia de nosotros mismos, sentimos una gran 
potencia interna, sin esfuerzo, eso nos ayudaría más que ésto de proponernos mantener un 
tipo de atención. 
Basta que ahora mismo mientras estamos hablando (con suavidad, con suavidad, siempre 
con suavidad), mientras estamos hablando atentos, atentos a lo que se está diciendo, 
atentos a las otras personas y todo aquello, basta con que nos sintiéramos emplazados 
donde estamos para que notáramos una mirada bastante más clara. 
No es una propuesta compulsiva, no es un esfuerzo por mantener la atención. Sí es, 
simplemente, un sentirse emplazado, acá donde estamos, conversando, sabiendo que 
conversamos, discurriendo en torno a ciertos temas, estamos pensando mientras 
discurrimos en ellos, si mantuviéramos esa actitud (no esa práctica ni ese forzamiento). Si 
mantuviéramos esa actitud y lográramos registros de mayor potencia y frescura, no 
intermediación de la imagen creo que podríamos sacarle bastante rédito a ese 
comportamiento mental. 
Estamos hablando de un diferente comportamiento mental. Que, sin duda, marca 
diferencias con el comportamiento mental habitual que observamos a nuestro alrededor.
Nosotros observamos a nuestro alrededor un comportamiento mental muy determinado, 
muy poco manejado, muy poco claro y, por supuesto, muy poco potente.
Parece que podemos asumir un comportamiento mental, que es también conducta, un 
comportamiento mental que tiene su rédito en esto de la reversibilidad, la crítica, la 
autocrítica y de la potencia en el pensar. 
Esto no quiere decir que uno no se vaya de boca, ¿no es cierto?
Ante determinados estímulos, ante determinadas cosas... uno se va de boca. No está mal. 
Lo que digo es que si de algún modo pudiéramos convertir en un valor sicológico esto de 
que es más interesante estar atento, atento a lo que efectivamente pasa, atento a lo que se 
hace, atento a lo que se dice, tener eso como un "tin-tin de trasfondo"... Si convirtiéramos 
en un valor esto de que es bueno una actitud atenta, estar centrado frente a las cosas, creo 
que ganaríamos. 
Si lo planteáramos como práctica o como disciplina, o como forzamiento... vamos a tener 
problemas.
Si lo planteamos así como actitud, creo que vamos a registrar un interesante potencial, una 
mayor claridad de ideas, un eje muy crítico, muy crítico.
Creo que eso es inteligencia. Hay una conducta mental que se puede asumir, es conducta 
también. 
Y si me voy de boca, me voy de boca pero yo tengo ese valor.
Hay que tener una posición mental atenta. Me parece muy difícil si estás bien puesto en tu 
atención, me parece verdaderamente más difícil que estés jodido por climas, por líos... por 
cosas que están operando mecánicamente sobre tí. Me parece más difícil a que si 
simplemente estás solicitado por los estímulos o viendo si eso que se está tratando tiene 
que ver contigo, o no. Si tiene que ver contigo, va; si no tiene que ver contigo, miras el 
gusano en la pared. Estás jodido, estás sometido a un campo de influencias de la gran puta. 
Sea del sistema o sea de tus vahos, estás con líos. No estoy hablando de cosas que sean 
muy fáciles, pero son suaves.
Uno en algún momento tiene que haber, sin duda, jodiendo y experimentando con la 
atención, tiene que haber registrado en algún momento de cierta postura atencional, tiene 
que haber registrado esa claridad, esa potencia. Tienen que haberla registrado.
Si lo encaran como práctica, va a haber dificultad. Se van a fatigar... y finalmente la van a 
abandonar, no va a tener ningún éxito. 
Yo distingo muchas formas de atención. Hay una cuasi animal, que depende de los 
estímulos externos. La otra atención que tiene que ver con los intereses, intereses que a la 
vez uno no sabe ni de dónde vienen, ni por qué va... es un bólido lanzado... ¡que digo un 
bólido!... una bola de barro... ¡Ahí va uno, uh, uh, uh, qué atento que va!!... y no pierde 
detalle, porque ahí está el interés. ¡Sí, no sabe qué está haciendo!!... Bueno, ese es otro tipo 
de atención. 
Hay atenciones divididas y hay atenciones dirigidas. (no se entiende en la cinta) cuyo centro 
de gravedad es el ojo del que mira, es la mirada, es suave, es interesante, crítica. Y entre 
tantos registros, hay un registro de potencia interna. 
Esa conducta mental, digo que produce un funcionamiento mental diferente, entre esa 
persona que está emplazada de esa manera y el resto de las personas que ponen su 
atención mecánica. Me parece evidente que tienen un funcionamiento mental diferente. Yo 
tendría en cuenta esta sugerencia, aún cuando sea para criticarla, para discutirla, para darle 
vueltas. La tendría en cuenta, a esta sugerencia en torno a la atención dirigida. 
Una atención que sosteniéndola sin esfuerzo te pone más claro y tiene sus registros más 
interesantes, más potentes. Cuidadito, que es suave.
Pregunta: ¿Hay un registro de disponibilidad interna también?
Sí. Te interesas por cualquier huevada, parece inadmisible; es inadmisible para cualquier 
persona razonable. Viene un hijo de puta y te habla de una mosca, y tú ahí atento. 
Sabiendo lo que haces, tú estás en otra. Sí, muy disponible, con tal de que esté en marcha 
esa atención. Sí, es una fuerte disponibilidad interna.
No, las personas razonables, las personas estereotipadas, dibujos de personas, no tienen 
disponibilidad, la tienen sólo para ciertos temas que están vinculados a sus intereses... En 
ese sentido, la atención es muy disponible, todo es muy interesante porque es la atención la 
que está trabajando. Todo es muy interesante.
Por supuesto tienes tus intereses y tus cosas, pero tu atención es muy, muy disponible, casi 
infantil.
No es un mito, no es ninguna leyenda, es un comportamiento mental diferente. Y trae rédito.
Puedes estar puteando, puedes estar enojado, pero estás emplazado. Tú estás emplazado, 
estás centrado.
No hay acción válida sin atención válida. ¿Cómo puede haber acción válida para un distraído? ¿Y de qué está hablando?, es un contrasentido. Eso no puede ser. Todo eso, no. 
No puede haber acción reflexiva sin reflexión sobre lo que se hace. La acción reflexiva es 
reflexión sobre la acción. Reflexión sobre la acción implica atención sobre lo que se está 
haciendo. ¿De qué acción reflexiva me estás hablando?, si estás movido por estímulos que 
no tienen nada que ver con la re-flexión. Re-flejo, vuelta al pensar. Si mientras haces las cosas no sabes lo que estás haciendo, si mientras piensas no sabes que estás pensando, si mientras escuchas no sabes que estás escuchando; ¿de qué acción reflexiva me estás 
hablando? No sabe, pues, lo que dice. 
Insisto en que es un comportamiento mental, no natural. Es una intencional forma de poner 
la cabeza. Bueno, esa es una forma de tocar los propios mecanismos; sí, es una forma de 
tocar los propios mecanismos, de eso se trata. No es "natural" esa forma de pensar..., no es 
"natural" esa forma de sentir... No, no es natural, efectivamente. Lo cual está muy bien. 
(Risas). 
Suavemente. Sin lío, sin proponerse, sin forzar la mano. Pero considerándolo un valorcito 
interesante. El valor de asumir, entre tantos comportamientos que nos parecen válidos, 
entre tantas cosas que uno dice: esas están bien, esas otras están como el culo, eso vale la 
pena, eso otro no, entre todos esos valores, también algo tenemos que decir sobre el 
comportamiento mental. Es un modo de acción. "Corto, porque no estás moviendo 
cuerdas". Veremos, ¡ahora verás! Algo también tenemos que decir sobre el comportamiento 
mental. No sólo sobre el comportamiento de las manos, de las cosas... 
Tenemos algo que decir también sobre el comportamiento mental. Estamos hablando en 
este momento de un determinado comportamiento mental.
Pero no me hago ningún problema de moralina, si me pierdo en la cosa, me pierdo en la cosa.
Yo te digo francamente que es mucho menos susceptible a la influencia irracional de los 
estímulos externos. Te lo digo porque estás atento al objeto y estás emplazado en una 
perspectiva que registra, que siente. Y, sí. 
Eso es todo lo que queríamos conversar sobre este tema de la acción reflexiva, y qué va a 
ser reflexiva si no sabe lo que está haciendo... Para saber lo que se está haciendo hay que 
estar mínimamente atento a lo que se está. Por ahí eso de la acción reflexiva parece que 
fuera algo muy grande, pero nada, la acción reflexiva tiene que ver con un tipo de atención.
¡Tantas cagadas se producen por desatento, en lugar de por otros motivos! ¡Por errores de 
ese tipo! Por desatento... 
No, no mucho más de ésto sabemos, así es que sólo ésto podemos transmitir. Pero sí es 
genuino lo que decimos. De que existe un registro diferente cuando se ha valorizado 
convenientemente esta conducta mental que hace que el que mira, o el que hace, se tenga 
por referencia, aunque sea como perspectiva, sepa lo que está haciendo, lo que está 
diciendo, lo que está escuchando...

Es una forma aperceptiva. Pero yo debo agregar siempre a estas consideraciones, siempre 
lo mismo: ¡ésto no lo conviertas en práctica! Conviértelo en todo caso, si es que te interesa, 
en un valor de un comportamiento interesante de tu actitud mental. No en una práctica 
esforzada.
A decir verdad, cuando tengas mucho sueño y demás, ésto va a disminuir. Esa potencia y 
esa cosa, va a disminuir. Pero cuando estés despierto, pues está despierto. Cuando estés 
despierto, debes estar bien despierto.
No estamos agregando mucho a las cosas que ya sabemos. En todo caso las estamos re-
enfocando. Dándole otra vuelta dada la experiencia que tenemos en estos temas, ¿no es 
cierto? Hemos hecho muchas cosas... Vamos dando otra vuelta, volviendo al tema de la 
atención.
¿Por qué no? Es el tema fundamental del comportamiento mental. ¿Para hacer qué con esa 
atención? Para hacer lo que quieres. Qué sé yo tus proyectos, tus líos... tus actividades, tus 
intereses... tú verás.
Pero yo te digo: hay un comportamiento mental valioso, mucho más valioso que el 
comportamiento mental dado, el que tengo.
Esa reflexión queríamos dejar sobre el tema de la atención.Estuvimos trabajando con otra gente amiga, muy bien, e insistimos en este tema de la 
atención, de la atención reversible, de la atención des-hipnotizada, de la atención 
disponible, de la atención crítica, de la atención con referencia a la distancia, del problema 
de la sugerencia de lo que uno dice, de lo que uno ve, de la atención puesta en lo que uno 
hace, de la acción reflexiva.
Pusimos énfasis en que ese comportamiento es mental y lo consideramos, tal vez 
erróneamente, como una cosa valiosa. Y no mucho más sabemos sobre este tema. Y hay 
registros, seguramente si rastrean en algún momento, hay registros muy potentes, de 
mucha fuerza, con esta gracia de la atención.
Parece que si se obtienen buenos resultados, no hay que preocuparse de nada porque uno 
se engolosina. A la hora de obtener buenos resultados, parece que a uno le gusta andar así. 
Como a los pelícanos les gusta andar con una piedra. Porque sienten un pesito acá... Si no 
tienen un pescado, por lo menos tienen una piedra. Uno siempre encuentra una piedra si 
les abre la boca (Risas). Entonces a uno le gusta andar así.
Bueno, no nos ha llevado tanto tiempo este tema. Media hora, una hora. Pero me parece 
correcto dejar esta sugerencia. Porque por lo poco que hemos visto, ésto es de mucho 
interés. Conviene, parece que nos hace fuertes, nos hace reversibles, críticos, nos hace 
bastante reflexivos.

Es un comportamiento mental que puede llegar a ser un comportamiento mental cotidiano. 
Y no es el comportamiento que uno observa alrededor. Bueno, eso será problema de ellos, 
no vamos a llorar... Y la forzadera no nos conviene, no nos va a dar rédito, nos va a 
decepcionar, nos va a hacer perder fuerza y en poco tiempo vamos a abandonar la práctica.
Lo dejaría ahí al tema. Le llamamos a eso atención dirigida, no esforzada, suave, 
comprendida por distintos experimentos y tal vez aceptada por registros favorables, no 
propuesta como una práctica. Decimos que entre otras cosas es atención apercibida. Y lo 
englobamos en el tema conducta. Es una conducta.
¿No hay conductas chuecas, carajo? ¡Claro que hay conductas mentales! ¿No hay tipos 
entrenados, por el motivo que sea, en ver todo mal? ¿No hay tipos cuya mirada es siempre 
negativa? ¡Cómo que no, hay tipos que viven en esa conducta mental!
Esto es interesante, si es que a uno le interesa la libertad.
No creo que eso te vaya a mejorar otras funciones mentales, pero sí creo que eso te puede 
dar mucha crítica, y mucho llevar el ojo para donde uno quiere que vaya. 
No te va a dar más memoria, no te va a dar más agilidad en el pensar, esas son características personales. Pero te va a dar reversibilidad.
Y lo de la acción reflexiva, hay que llevarlo a ese tema.
Y el climazo, y esa cosa que a veces uno tiene, también se nota que disminuye con la 
atención. Que tiende a no tomarte. No puede ser que estés en un tema, moviendo ideas y 
cosas que tienen que ser cristalinas, no puede ser que de pronto aparezca un climazo y te 
joda y te empañe todo. ¿Pero qué es ésto? Eso no puede ser, cómo hacer eso. ¡Pone la 
cabeza bien! No conviene. No hagas eso.
Esto lo nota uno, creo que lo notamos todos, estamos muy entrenados, somos alcahuetes, 
muy sicologuillos, creo que notamos mucho al tipo que se climatiza, tenemos mucha 
sensibilidad para eso. Y nos parece una cosa desproporcionada, no está haciendo bien con 
su cabeza. ¡Ponga bien su atención!
Este comportamiento puede constituirse en el comportamiento mental habitual, con el que 
uno vive. Es una conducta mental distinta.
Hay gente que sufre, y divaga, y se climatiza. ¿Y para qué sirve eso? ¿A quién le sirve? A él 
no le sirve, a los demás tampoco. ¿Y qué lógica tiene eso? Esas son conductas mentales 
inaceptables. (Risas). Bueno, imagínense, viene el mocito ahí con una conducta mental 
inaceptable: retírese! Piense de otro modo la próxima vez que venga. Claro, me viene con 
un vaho, con un lío... como si llenara todo un charco... ¡No contamine! Antes de que hable 
ya... ¡Qué modales esos! ¿Y qué, qué desconsideración, no? Llega el tipo, te hace una cosa, 
es un desconsiderado, está metido en su lío... No se puede estar con él ahí, "bip, bip, bip, 
bip", sin líos.
A veces se logra, en los diálogos entre nosotros, esas cosas muy neutras, muy en tema. 
Son fenómenos esos momentos. Se está simplemente en lo que se está. Así se venga el 
mundo abajo. Uno tiene unos desastres que ha dejado por ahí tirados... pero está 
interesado en un tema, que puede ser una huevada, pero es muy gratificante.
Pero si estás en eso, y de pronto todo se te jode, se te nubla todo por la cagada de un 
clima... Oye, estás acá, no estás allá. Y lo que pasa allá no lo vas a resolver. En cambio lo 
que pasa allá, además, te jodió acá.
No saben, no estudian...


 - charla con Silo. Mendoza, septiembre 1989.

  Los Principios de Acción Válida Capítulo XIII del libro   "El Mensaje de Silo" 1° El principio de adaptación «Ir contra la evol...